Konexión Alzheimer

El autocuidado se define como: “Las decisiones que toma un individuo para prevenir, diagnosticar y tratar su situación personal de enfermedad; todas las acciones individuales dirigidas a mantener y mejorar su salud; y las decisiones referidas a usar tanto los sistemas de apoyo informal, como los servicios médicos formales”.

Pero el autocuidado no solo debe atender a las necesidades físicas, también implica cuidar los aspectos emocionales.

Abandonarse” es un gran error, hay que “Amarse”, y hay que “Amarse” sin culpa.

¿Cómo debería cuidarse un cuidador?

A tres niveles debería hacerlo:

  1. A nivel físico, con rutinas que incluyan hábitos saludables como por ejemplo, llevar una buena alimentación y mantener unos horarios adecuados para estas, hacer ejercicio físico moderado a diario o varias veces por semana, o relajarse y dormir las horas necesarias.
  2. A nivel psicológico, participar en actividades que aporten sensación de bienestar, con ello se reducirán muchos de esos sentimientos derivados del cuidado del enfermo. Buscar y pedir ayuda profesional para que le escuchen, aclaren dudas, y le ayuden a comprender mejor cómo se siente para así afrontar las nuevas situaciones del cuidado. Compartir estas experiencias con personas que pasan por una situación similar es de extrema utilidad para poder afrontar el día a día con el enfermo.
  3. A nivel social, no desatendiendo sus necesidades, laborales, familiares, actividades sociales y de ocio y participando en actividades que mejoren la sensación de bienestar como es pasar tiempo con amigos, familiares, realizar actividades sociales.  

Algunos consejos para cuidarse

  • Pedir ayuda y no sentirse mal por ello.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada y realizar ejercicio moderado de forma frecuente.
  • Descansar, invertir tiempo en uno mismo, en sus necesidades, en sus intereses.
  • No aislarse, no abandonar o distanciarse de los amigos, la pareja o familiares.
  • Tener o crear una buena red social, ayudará a prevenir el estrés y la sobrecarga, pues permitirá apoyarse en otras personas para cuidar al enfermo y así disponer de tiempo para “no abandonarse”. Es crucial compartir los cuidados, en la medida de lo posible.
  • Mantenerse ocupado, con actividades que permitan la distracción.
  • Ríase de situaciones graciosas. La risa es una medicina para el cuerpo y el espíritu. Hay que permitirse reír. Y hay que permitirse disfrutar, aunque sea de cosas pequeñas, de un paseo, de asistir a la función escolar del nieto, de un café con amigas, etc.
  • Apartar los sentimientos de culpa.
  • Aceptar los cambios a medida que ocurran, la enfermedad progresa y los cuidados y necesidades cambian con ella. Aceptar la necesidad de pedir y tener ayuda.

Dentro de la atención al paciente con Enfermedad de Alzheimer, es crucial compartir los cuidados, en la medida de lo posible, tanto con familiares directos, como con profesionales cualificados, con auxiliares de enfermería que participen en dicho cuidado como “cuidadores formales”, con psicólogos y terapeutas de centros de día, y si es posible con los médicos responsables de la atención integral del paciente (Médicos de Atención Primaria, Neurólogos, Psiquiatras, Geriatras).

Es una prioridad compartir los cuidados y vivencias de los pacientes con Alzheimer.