Konexión Alzheimer

En el estudio clásico de Badía et al. (2004), los autores ya ponían de manifiesto que el estrés emocional de los cuidadores principales de enfermos de Alzheimer era muy frecuente, el 94,4%, referían sintomatología psicológica, siendo los síntomas más frecuentemente referidos, el estrés (68,7%), la ansiedad (64,4%), los síntomas depresivos (56,3%), la sensación de culpa (67,2%), la irritabilidad (60,1%) y la sensación de estar más agresivo (36,9%). 

Síntomas todos ellos que nacen tras la recepción del diagnóstico, por la atención y el cuidado al enfermo, por los sentimientos experimentados en la convivencia, por la sobrecarga y el sentimiento de sentirse desbordado por la situación, pero a los que también hay que unir el cariño y amor por la persona enferma, aunque cada persona, cada enfermo y cada familia son diferentes. 

Emociones más frecuentes

La negación

Es frecuente al aparecer los primeros síntomas, achacando estos a la edad, a un momento puntual o al temor de que sea un problema más grave y después al recibir el diagnóstico. Aparece como un mecanismo de defensa para enfrentarse a la situación y adaptarse a ella, pero si se prolonga en el tiempo, la no aceptación del diagnóstico puede nublar la toma de decisiones importantes y mermar la capacidad para ayudar a la persona enferma.

El miedo

Es una emoción surgida como reacción ante el diagnóstico y ante lo desconocido, pero asentarse en el miedo y vivir con el miedo de que pasará, puede llevar al cuidador a no centrarse en el presente.

La tristeza

Es un sentimiento que suele aparecer al conocer el diagnóstico, pero no puede vivirse ni convertirse en persistente, aún siendo muy dolorosa la situación, por las consecuencias que tiene tanto sobre el enfermo como sobre el cuidador. 

La preocupación

Es inevitable y nace del pensar “que pasará mañana”, pero hay que vivir el presente, el mañana ya llegará. 

El stress/ansiedad

Son también muy frecuentes y nacen del “no saber cómo actuar” y del “no saber que pasará”, por lo que derivado de esto último, con el avance de la enfermedad en que las necesidades y cuidados son mayores, el stress y la ansiedad pueden ir a más. Hay que pedir ayuda. 

La frustración y la impotencia

Son emociones que también nacen del desconocimiento del manejo y/o a veces de no conseguir atender, calmar, consolar al paciente. Son sentimientos frecuentemente aflorados cuando hay trastornos de conducta.  Hay que pedir ayuda. 

El agotamiento

Aparece con el avance de la enfermedad y nace de carga física y psíquica, derivada de los cuidados al paciente. Cuando aparece hay que pedir ayuda, la atención al paciente con Enfermedad de Alzheimer, debería ser compartida. 

El dolor

Una emoción presente durante toda la etapa del cuidador, al principio reactivo al deterioro que va sufriendo el paciente, después reactivo a que el paciente pierde su identidad dejando un gran vacío emocional y finalmente por la pérdida de la persona cuidada. 

Ignorar estas emociones, sentimientos y síntomas, deteriora la salud física y mental de ahí la importancia de consultarlos y compartirlos cuando aparecen con su médico u otros profesionales que puedan ayudarle.