Konexión Alzheimer
Precaución en la alimentación de personas con Alzheimer

09/05/2023

Precaución en la alimentación de personas con Alzheimer

Hábitos saludables

Las personas con Alzheimer pueden ir perdiendo algunas facultades a medida que avanza la enfermedad, dificultando aspectos de su vida diaria que son de suma importancia, como su higiene, su forma de comunicarse, o su alimentación.

Los problemas en la alimentación de las personas con Alzheimer son conocidos, llegando incluso a tener problemas para masticar o tragar algunos alimentos (disfagia), causando diversas complicaciones como atragantamientos, malnutrición, o deshidratación.

Hoy nos gustaría hablar sobre qué precauciones debemos tomar en la alimentación de personas con Alzheimer, sobre qué alimentos, texturas o situaciones conviene evitar para que la hora de comer o cenar no sea un problema.

Complicaciones a la hora de comer

Es habitual que el Alzheimer cause algunas alteraciones relacionadas con la alimentación. Por eso, conviene conocer cuáles son las más frecuentes, y cómo podemos afrontarlas o prevenirlas.

Estas son las complicaciones más habituales en personas con Alzheimer cuando hablamos de su alimentación:

  • Pérdida de apetito: La dificultad para tragar y masticar, o factores emocionales y psicológicos como la ansiedad, el estrés o la depresión, pueden llevar a la persona con Alzheimer a no comer.
  • Hiperfagia: La hiperfagia es lo contrario a la pérdida de apetito. Una persona con hiperfagia tiene ganas de comer todo el rato, y eso en personas con demencia es un problema debido al resto de complicaciones asociadas que puede suponer. La falta de actividad física, problema a la hora de deglutir los alimentos, o intolerancias y alergias, pueden causar problemas a corto y largo plazo si no es capaz de controlar su apetito.
  • Disfagia: En Konexion Alzheimer hemos hablado anteriormente de los problemas de deglución, y cómo pueden afectar al paciente. La dificultad a la hora de comer por problemas físicos, de no poder utilizar bien los utensilios, por tener problemas de comunicación o sensoriales, distracciones… hay varias causas que pueden influir en los problemas de deglución.

La alimentación en personas con Alzheimer, especialmente en fases avanzadas de la enfermedad, puede plantear algunas dificultades. La participación de la persona cuidadora es esencial para prevenir, minimizar y tratar estas alteraciones cuando sucedan. Consultar con un profesional médico también será importante si apreciamos cambios en su forma de comer, o en su relación con los alimentos.

Cómo prevenir o corregir los problemas en la alimentación

Corregir, o si es posible, prevenir las alteraciones en la alimentación de las personas con Alzheimer, dependerá tanto del estado en que se encuentre el paciente, como en el tipo de alteración que sufra. En fases avanzadas de la enfermedad, podemos encontrarnos además con alteraciones del comportamiento que dificulten reconducir algunas situaciones, especialmente si no quiere comer, o si por el contrario, quiere comer a todas horas. Como hemos dicho anteriormente, el papel del cuidador será fundamental en estos casos.

Si no quiere comer, o come menos de lo que debería, preparar dietas hipercalóricas (que sean saludables), puede ayudarnos a aportar los nutrientes necesarios con menos cantidad de comida. Si por el contrario quiere comer más de la cuenta, una dieta hipocalórica puede compensar su exceso de apetito con un menor aporte calórico. De todas formas, son situaciones que deberíamos intentar revertir en la medida de lo posible, consultando con un profesional médico, para averiguar las causas.

En los casos de disfagia, hay que evitar las frutas con semillas, o los alimentos demasiado líquidos (nuestro médico podrá facilitarnos espesantes). Triturar los alimentos también evitará un posible bloqueo de las vías respiratorias, o problemas de atragantamiento.

Preparar un entorno tranquilo, en el que la persona con Alzheimer se sienta segura y bien, puede ser de utilidad para que esté más receptiva y predispuesta a la hora de comer. No apresurarle, ni enfadarse si tira algo, y tomar precauciones de seguridad para evitar accidentes domésticos, también puede ser positivo, especialmente si quiere comer solo o sin ayuda (aunque es importante que esté supervisado en todo momento).

Si necesitas más información sobre alimentación y Alzheimer, nuestra colaboradora la enfermera especialista en neurología Mª Carmen Algarra Lucas tiene un espacio donde repasa aspectos clave sobre este tema, que esperamos que te sea de utilidad. Y si quieres saber más sobre el día a día, no te olvides de consultar el resto de secciones donde tratamos temas como la higiene, la actividad física, o la estimulación cognitiva.

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